Los golpes en la cabeza son una “bomba de tiempo” que FIFA debe desactivar.

Carlos Marroquín Romera, Co-Head of Sports Law en Above Sport, es galardonado con el Premio Jurídico Internacional ISDE en Derecho Deportivo
26 diciembre, 2020

Los golpes en la cabeza son una “bomba de tiempo” que FIFA debe desactivar.

Los golpes en la cabeza son una “bomba de tiempo” que FIFA debe desactivar.– Publicado en Diario AS. (23/12/2020)

El valor del deporte – Gonzalo Jiménez

Las sustituciones temporales podrían ser una realidad para proteger la salud de los futbolistas.

En «El valor del deporte» tratamos la palabra «VALOR» desde un punto de vista económico y de negocio, pero igualmente como unos valores éticos y morales que protegertales como el respeto, el FairPlay o la integridad. Siguiendo con este juego de palabras, debemos entender la integridad física de los deportistas como un valor superior a proteger.

No hace mucho pude ver la película «La verdad duele» de Will Smith, una traducción bastante desafortunada ya que en ingles su titulo original es «Concussion» que se podría traducir cómo conmoción cerebral literalmente. El largometraje expone la lucha que desde 2002 libró el doctor Bennet Omalu contra la NFL, al descubrir que el continuo golpeo de cascos en el futbol americano derivaba en graves lesiones cerebrales.

Tal y como le dijo su entorno: «Estás enfrentado a un negocio histórico, multimillonario, y el juego más popular de los Estados Unidos, practicado por niños, adolescentes, profesionales que ganan fortunas… Es como si quemaras la bandera norteamericana en el centro de una cancha». La primera fase de este estudio le llevó a detectar 17 casos de muertes que respaldaban esta teoría, pero la NFL mantuvo su negativa. Finalmente, la NFL y tras una continua y apabullante carga de evidencias tuvo que reconocer esta realidad y poner medidas en el asunto.

Un estudio del Journal of American Medical Association reveló que el 99% de los jugadores de la NFL sufren daños cerebrales incluyendo Encefalopatía Traumática Crónica. Cuando uno ve este largometraje le invade una sensación de indignación y de impotencia al ver como la patronal no protege a sus jugadores, pero este es un problema que se extiende a todo el deporte y cuyos protocolos precisan de una verdadera e inmediata revisión.

Hace cuatro semanas nos quedábamos en vilo al ver el terrible choque entre Raúl Jiménez y David Luiz, en el partido que enfrentaba al Arsenal contra el Wolverhampton. Hace tan solo dos, el delantero alemán del Schalke 04, Mark Uthtuvo que ser evacuado inconsciente después de una conmoción cerebral en el partido ante el Augsburgo y desconocemos cuantas situaciones de esta misma índole se estarán dando cada semana en campos con menor repercusión mediática (y medios médicos).

Raúl Jiménez se llevo la peor parte con una fractura craneal que obligo a llevarle de urgencia al hospital y resultaba imposible no recordar cuándo en 2017 tras una jugada similar, Ryan Mason en un Chelsea-Hull City sufría un impacto parecido. Por fortuna, la previsión para el ariete mexicano es más optimista que la de Mason que tuvo que retirarse del futbol tras una intervención que requirió14 placas unidas por 28 tornillos.

Donde quisiera poner el foco de esta reflexión no es en la mala fortuna de Jiménez en un lance del partido, sino en la terrible falta de protocolos que permitió que David Luiz sí siguiera jugando la primera mitad, visiblemente conmocionado con una mera venda en la cabeza.

Un futbolista tiene cinco veces más riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer que la población en general. Este sencillo enunciado debería generar que FIFA tome cartas en el asunto y procure seguir la estela de otros deportes que ante esta situación están concienciándose a marchas forzadas.

En honor a la verdad FIFA ya inició este camino en la última cita mundialista en Rusia, dando poder a los médicos para que pudiesen parar el partido ante posibles traumatismos craneoencefálicos. El doctor del equipo, podía avisar al arbitro para detener el partido durante 3 minutos y valorar el estado del futbolista. Si dicha valoración resultaba negativa, la sustitución sería obligatoria. Este protocolo adolece de dos problemas a simple vista, no se puede evaluar al futbolista en tan solo 180 segundos, y existe una dependencia y conflicto de intereses al ser el medico del equipo quien realice esta evaluación. Sería necesario un medico independiente de FIFA que realice estas evaluaciones con tiempo suficiente y establecer mecanismos para evitar un perjuicio en el equipo afectado.

Tras el citado caso que ha conmocionado a la Premier League, la IFAB (International Football Association Board) ha autorizado ensayos para realizar sustituciones adicionales permanentes a partir de enero de 2021 siempre que así lo soliciten las federaciones y las competiciones de cada país (veremos si la RFEF y LaLiga se suman y no pierden esta oportunidad). La medida autoriza a los equipos a realizar cuantos cambios sean necesarios para reemplazar jugadores que sufren golpes en la cabeza tras las cinco sustituciones tácticas. Un gran paso, pero que no habría solucionado el caso de David Luiz que se golpeo en el minuto 6 de partido.

Considero, tras leer a numerosos expertos, más eficaz, enfocarse en «sustituciones temporales«, que permitan a un jugador suplir a aquel que esta siendo examinado durante dicha valoración tal y como ocurre en Rugby. Según afirman los expertos, el primer golpe es grave, pero el riesgo aumenta exponencialmente frente a un siguiente impacto en un momento de sensibilidad extrema. Esto puede tener consecuencias dramáticas incluso fatales para el futbolista.

La World Rugby ya reguló en 2018 en este sentido aprobando una ley que obligaba a los jugadores que sufrieran un golpe en la cabeza a abandonar el campo de juego, completar una evaluación de lesiones de cabeza (HIA), y no regresar antes de que transcurran 10 minutos.

Hace escasos meses el jugador de rugby australiano Shaun Smith fue indemnizado con 1 millón de dólares por las secuelas permanentes derivadas de las contusiones sufridas durante su carrera profesional. Como era de esperar este caso ha sentado precedente y la semana pasada leíamos en los medios que Steve Thompson con una gran trayectoria en Inglaterra aseguraba que tiene demencia, que no recuerda haber ganado el mundial en 2003 y que junto a otros 7 ex jugadores demandarán a World Rugby. Es una «bomba de tiempo» en estos jugadores, que desarrollan síntomas cuando oscilan entre los 40 y 50 años. «¿Lo haría de nuevo? No, no lo haría. No puedo recordarlo. No quiero matar el juego. Lo quiero regulado.» afirmaba Thompson.

Es fundamental tomar conciencia en el futbol profesional para que sea permeable al futbol base y a los más pequeños. Por desgracia este puede ser solo el pico del iceberg (en Estados Unidos no esta permitido que los niños menores de 10 años rematen de cabeza y se restringe entre 11-13 años). Alan Shearer histórico goleador ingles, comentaba «El fútbol tiene que despertar a la realidad, No el mes que viene, sino ya mismo. Los protocolos de traumatismo craneal en el fútbol son inaceptables». El ex del Newcastle, ya había en otras ocasiones manifestado esta preocupación afirmando «Por cada gol que anote de cabeza marque mil en los entrenamientos, eso me pone en riesgo . Hay que estar seguros de que no sea un juego mortal», y no esconde que a sus 47 años que tiene importantes lagunas en su memoria

Velar por la integridad física de los deportistas es el requisito mínimo qué debe cumplirse para garantizar la integridad de la competición.