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Una apuesta de 90 Millones, todo al rojo.

Una apuesta de 90 Millones, todo al rojo. – Publicado en Diario AS. (04/11/2020)

El valor del deporte – Gonzalo Jiménez

La apuesta del Gobierno contra las casas de apuestas. El ministro Garzón ya ha instado a los clubes que cuentan con estos patrocinios a romper sus contratos.

El Gobierno ya había anunciado su cruzada contra el juego el pasado 31 de marzo cuando acotaba la publicidad del juego al horario de madrugada y eliminaba los bonos de captación «para evitar conductas compulsivas». Ayer martes 3, el Consejo de Ministros aprobaba el Real Decreto en este sentido.

Evidentemente, el patrocinio de estas casas de apuestas en el deporte, está en el foco de atención. La semana pasada el Ministro Alberto Garzón, envió una carta a 25 clubes de Primera y Segunda para que rescindan estos contratos al final de la presente temporada.

 

 

 

 

Este matiz temporal es de suma importancia y será clave durante la tramitación del Real Decreto. El deporte ya se ha enfrentado en otras épocas a prohibiciones de este calado como ocurrió con el alcohol y el tabaco, pero tal y como ocurrió en el 88, los clubes reclaman una moratoria de al menos 3 años para poder adaptarse, algo en lo que el Gobierno no parece dispuesto a ceder.

Esta iniciativa del Gobierno tiene varias problemáticas a simple vista. Si bien en general podemos compartir el fondo de la cuestión y poner los mejores esfuerzos en proteger la salud especialmente en el ámbito infantil y juvenil, desde el punto de vista normativo, como ya han señalado algunos juristas, emplear una norma reglamentaria para afectar derechos adquiridos de una actividad económicamente lícita, es realmente aventurado. Intentar aplicar el carácter retroactivo sobre estos acuerdos, acabará a buen seguro derivando en reclamaciones indemnizatorias por parte de las casas de apuestas e incluso por parte de los clubes de fútbol afectados.

 

 

 

Desde el punto de vista legal tiene una base especialmente frágil, pero además difícilmente podría llegar en un peor momento. En un 2020 afectado por la pandemia y los clubes tratando de cuadrar las cuentas mientras no se permite el acceso a público en los estadios, una acción en este sentido es una apuesta temeraria por parte del Gobierno, que juega con más de 90 millones vinculados a contratos privados y colisiona con principios constitucionales como el de libertad de empresa.

Legislar para obtener determinados réditos políticos y basándonos en determinados parámetros morales, acaba llevando a situaciones tan kafkianas como en Holanda, donde la federación de Fútbol prohibió al FC Emmen que incluyese en sus camisetas el patrocinio de una juguetería erótica aludiendo al “buen gusto o la decencia”. Finalmente la federación tuvo que dar marcha atrás y permitir el patrocinio, acordando que el logotipo de EasyToys no se utilizará en las tallas para niños.

 

 

Una vez mencionados los problemas legales y la falta de oportunidad quedan en el aire cuestiones fundamental, ¿se reducirá el juego en nuestro país eliminando esta publicidad? o ¿servirá esta regulación para alcanzar el objeto que se busca?

En primer lugar los datos no son muy esperanzadores en ese aspecto. Este año, cancelando no solo la publicidad, sino las competiciones deportivas en sí mismas, el sector del juego online obtuvo un beneficio de un 17,7% mayor que el mismo periodo del año anterior. La ausencia de competiciones no hizo que el público dejase de apostar, sino que recurriese a otro tipo de juegos. El póker creció un 97%, el bingo online un 67% y las apuestas hípicas un 52%. Incluso se registró un importante aumento de las apuestas en la liga rusa y bielorrusa que aún mantenían la competición, lo que nos hace ver que no es una mera cuestión publicitaria.

 

 

 

 

 

Por otra parte “hecha la ley hecha la trampa”, y seguramente las empresas dedicadas al juego buscarán nuevas fórmulas para llegar a los aficionados. El ejemplo más paradigmático lo tenemos en la Formula 1, cuando tras irse por el desagüe más de 300 millones en patrocinio de las tabacaleras, Marlboro siguió patrocinando a Ferrari. Primero sustituyeron su logotipo por un reconocible “código de barras”, lo que convertía al monoplaza en un recuerdo subliminal de la caja de tabaco gracias al color y la distribución de los logos y más recientemente a través de la inclusión del logotipo de Mission Winnow en los monoplaza. A través de esta iniciativa Philipp Morris, asocia su empresa (incluso imagen con parecidos tipográficos) a Ferrari, bajo una iniciativa que apuesta por la ciencia y una tecnología libre de humos aunque resulte irónico.

 

 

 

Igualmente resulta irónico que esta prohibición publicitaria busque crear una analogía respecto a la ley sobre la publicidad del tabaco, en donde bajo el amparo del artículo 43 de la Constitución relativo a la protección de la salud, se limitaba su publicidad y propaganda comercial. Bien es cierto que el patrocinio de diferentes actividades tiene una probada influencia sobre las conductas personales, pero igualmente resulta cierto (y conflictivo) que alrededor del 80% del importe de una cajetilla de tabaco corresponde a impuestos y en España la recaudación fiscal del tabaco supera los 9000 millones de euros. El Estado es el primer beneficiado de esta publicidad.

En el ámbito del Juego nos encontramos con que el estado ha prácticamente monopolizado las apuestas y el juego durante años. Hace poco más de 15 días que se anunciaba que la quiniela contaría con el futbol femenino ante el aplauso unánime del congreso y Loterías y Apuestas del Estado es orgulloso patrocinador del deporte olímpico y paralímpico de nuestro país, así como de múltiples federaciones deportivas. Quedará por ver si esta prohibición también les afecta, ya que si bien es mundialmente conocida la frase “La casa siempre gana”, más real aún es que “Hacienda siempre gana”.